Dos palabras sagradas en este mundo de la fotografía, para mí son los pilares junto con la luz, sin la cual nada sería posible. Capturar esos instantes requiere un ojo crítico, Despierto, presto  y una técnica depurada para poder acertar en décimas de segundo con los ajustes ideales para ese instante que ya será inmortal. No vale trabajar en automático.